sábado, 27 de agosto de 2016

Agonía Malagueña



El encargo del nuevo Cristo de la Agonía se debe contextualizar en un clima interno de nuevas mentalidades y gustos estéticos que comienzan a surgir en la hermandad a finales de la década de los sesenta del pasado siglo y a cuyo liderazgo se aupó sin duda el criterio de Don Juan Bautista Casielles del Nido. Si bien, hubo tiempo para errar una vez más, pues con anterioridad a la actual talla, y ya con los nuevos derroteros artísticos perfilados y cimentados sobre los postulados mesinos del Cristo de la Conversión de la hermandad sevillana de Montserrat, se encargó en 1971 una imagen del Señor al escultor miniaturista Rafael Barbero Medina, muy del gusto de Casielles, que nunca llegó a salir (sólo se subió al trono para el Martes Santo de 1971 en el que la cofradía no sale a la calle por la lluvia) ya que decepcionó a una parte de los hermanos, no ya por su innegable calidad artística, sino más bien por lo reducido de su tamaño, lo que llevó a la Junta a decidir encargar una nueva talla a otro escultor, al no querer Barbero volver a tocar la imagen.
Así las cosas, fue en marzo de 1972 cuando se bendijo la actual talla del Cristo salida del obrador del imaginero carmonense Francisco Buiza Fernández (1922-1983). La ceremonia se celebró en la sacristía de San Julián en la más estricta intimidad. Fue oficiada por el Padre Pedro Roldán. Casielles le había pedido a Buiza, en palabras de José Solís, “un Cristo que impacte”.

fuente. hermandaddelaspenasmalaga